La protesta contra la politización de la FIFA ha cobrado fuerza en Europa, donde eurodiputados y organizaciones de derechos humanos exigen respuestas al organismo rector del fútbol. La lealtad de Gianni Infantino a Donald Trump ha generado una ola de críticas que busca obligar a la FIFA a investigar las acusaciones de connivencia política.

La organización FairSquare, especializada en defensa de derechos humanos, publicó una carta firmada por cincuenta eurodiputados dirigida a la FIFA para instarle a investigar con la máxima rapidez la concesión del Premio FIFA de la Paz al presidente estadounidense Donald Trump.

El premio, entregado con gran pompa durante el sorteo del Mundial en diciembre pasado, provocó burlas y estupor internacional. La FIFA jamás aclaró los criterios ni el procedimiento de atribución de este galardón inventado para la ocasión.

Infantino ha sido el único dirigente deportivo de alto perfil, junto con Dana White de la UFC, presente en la investidura de Trump en enero de 2025. Desde entonces, el italo-libanés-suizo de 56 años ha multiplicado las muestras de adulación hacia el presidente estadounidense, llegando incluso a elogiar sus políticas y sugerir que debería recibir el Nobel de la Paz.

En febrero, Infantino apareció en la reunión inaugural del Consejo de Paz con una gorra roja con las inscripciones USA y 45-47, en referencia a los dos mandatos de Trump, luciendo una amplia sonrisa.

La ONG británica FairSquare presentó una queja ante la comisión de ética de la FIFA argumentando que la actitud de Infantino amenaza la integridad y reputación del fútbol y del propio organismo. Según la organización, el dirigente viola el deber de neutralidad establecido en el artículo 15 del código de ética de la FIFA.

La federación noruega, convertida en los últimos años en la vigía moral del fútbol mundial, respaldó la iniciativa de FairSquare en solitario, sin el apoyo de las otras 210 federaciones miembro de la FIFA.

El aislamiento de la UEFA y otras federaciones no es sorprendente considerando que la era Infantino ha traído una riqueza financiera sin precedentes: en el ciclo 2023-2026, la FIFA distribuirá hasta 8 millones de dólares a cada asociación nacional.

El Comité Olímpico Internacional, del cual Infantino es miembro, absolvió al dirigente en febrero al considerar su participación en el Consejo de Paz creado por Trump para poner fin al conflicto en Gaza.

Esta intervención del Parlamento Europeo representa su acción más significativa desde que pidió la dimisión de Sepp Blatter en 2015. A finales de 2024, treinta eurodiputados ya habían expresado su preocupación por la atribución del Mundial 2034 a Arabia Saudita sin competencia y mediante un procedimiento exprés.

La FIFA nunca ha respondido a estas cartas ni comentado las acusaciones. Candidado a un nuevo mandato en marzo, Infantino enfrenta además dos denuncias ante la Comisión Europea sobre el calendario internacional y la tarificación del Mundial, ambas con importantes implicaciones para el organismo.

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