Este martes comenzó en la Ciudad de México la tercera ronda de negociaciones entre los equipos comerciales de México y Estados Unidos sobre el T-MEC, tras la decisión del presidente Donald Trump de no renovar el acuerdo por otros 16 años, como pedían sus socios comerciales.
Esta mañana, el secretario Marcelo Ebrard recibió en la Secretaría de Economía a una delegación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) con la que mantendrá un diálogo técnico. En este tercer encuentro no se contempla la participación de Canadá y se prevé que esta revisión se extienda hasta el próximo jueves 23 de julio.
El gobierno mexicano ha dicho que el objetivo es mantener la ventaja arancelaria sobre el resto de los países del mundo, la cual le ha permitido consolidarse como el mayor exportador a los Estados Unidos, en beneficio de trabajadoras y empresas asentadas en el país.
En medio de las críticas de la oposición por el T-MEC, Ebrard enviará un informe a la Permanente. La presidenta Claudia Sheinbaum ha declarado también que buscan reducir o incluso eliminar los aranceles que mantiene Donald Trump a los sectores automotriz y del acero y del aluminio, pero también Apostan por cerrar un acuerdo que permita que las siguientes revisiones, de los siguientes años, sean solo un checklist.
A la par de estas conversaciones, el gobierno estadounidense analiza nuevos aranceles globales, manteniendo la tensión sobre el comercio mundial. Fue el representante del USTR, Jamieson Greer, quien reveló en una entrevista para la CNBC previo a su viaje a México, que en los próximos días se anunciará una nueva batería arancelaria para 60 países relacionada con el trabajo forzoso.
Especialistas afirman que el reto para el equipo negociador que encabeza Marcelo Ebrard será evitar que México sea incluido en estos nuevos aranceles y en futuras medidas similares, además de mandar las mayores señales de certidumbre al mercado para poder reactivar la inversión.