Los capitalinos se congregaron en el Fan Fest del Zócalo para presenciar uno de los partidos de su ídolo, Cristiano Ronaldo en el encuentro entre Portugal y Colombia. La afluencia, casi equiparable a la registrada en los encuentros de la Selección Mexicana, convirtió la jornada en un acto emotivo. Playeras, banderas y símbolos portugueses inundaron la explanada. "Vengo a apoyar a Cristiano; para mí ha sido muy inspirador y es bonito verlo en esta que será su última Copa", compartió Niel, aficionado mexicano. Con una camiseta recién adquirida para el torneo, relató que ha seguido con atención la trayectoria del futbolista en el último año. "Lo que más me inspira de él es su determinación, su disciplina, el hambre de querer triunfar. Las eliminatorias de Portugal casi no las vi, pero sí la Saudi Pro League. Fue muy bonito verlo ganar el título; yo, en lo personal, lloré de la emoción", confesó. Por otro lado, la afición colombiana, fiel a su estilo, buscó hacerse sentir. Entre gritos y abucheos, intentaron imponerse a la ola portuguesa. Algunos incluso se atrevieron a portar camisetas con el dorsal de Lionel Messi, en un gesto de abierta rivalidad. La multitud conglomerada en la plancha apenas dejaba espacio para caminar. "Es la primera vez que vengo y quise hacerlo justo para ver a Portugal, esperando que no hubiera tanta gente como en un juego de México. Yo amo a Cristiano, me gustaría que ganara el Mundial", expresó Cristian, seguidor del jugador desde la infancia. Ni la lluvia logró frenar el ánimo, pues los asistentes tomaron sus предусмотрительность con impermeables y paraguas. "No he podido ir a festejar otros partidos por el trabajo, pero sí he visto que se pone bueno. Está muy padre, la verdad, la gente muy tranquila y todos alentando a su selección", celebró Cristian. Los asistentes improvisaron un juego colectivo lanzando un balón al aire que rebotaba entre la multitud. La práctica, recién adoptada por la aficionados, ya forma parte del ritual de entretenimiento del Fan Fest. Aunque el marcador finalizó 0-0, en cada intento de anotación desató un grito colectivo que convirtió la noche en un homenaje al ídolo portugués.

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